Por: Roberto Sosa —
August 7, 2008
En este momento de la escena teatral se presentan mayormente obras de dramaturgos contemporáneos, ya sean nacionales o de otros países, un ejemplo es El Evangelio según Clark, de Richard Viqueira; Los Prohombres, de Noé Morales; El DramaFest presenta Yellow Face, de David Henry Hwang y Crack o de las cosas sin nombre, de Edgar Chías, por mencionar algunas que tiene en común ser excelentes puestas en escena.
En este panorama se presenta una obra que viene a dar un respiro; un texto que es como tomar un momento de tranquilidad en toda esta vorágine de obras contemporáneas que -en su mayoría- reflejan los tiempos difíciles y complicados que nos toca vivir. La obra en cuestión se titula Los empeños de una casa de Sor Juana Inés de la Cruz, con la dirección de José Solé, que se presenta de jueves a domingo, en el escenario del Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque.
El maestro Solé dirigiendo un texto escrito por la admirable poetisa y dramaturga Sor Juana Inés de la Cruz, en el escenario teatral más importante de este Centro Cultural y con la participación de un elenco de actores de primer nivel: Diana Luna, Francisco Silva, Oscar Ulises Cancino, Marco Vinicio, Abril Mayett, Carmen Mastache, Erwin Veytia, Aleyda Gallardo, Marta Fernanda del Solar, Renée Varsi, Antonio Rojas, Carlos Orozco, Gerson Martínez y Marco Zetina. 
Por: Susana Fernández —
August 2, 2008
XI Encuentro Internacional de Escena Contemporánea…
Dialéctica interdisciplinaria
Convertido en uno de los espacios alternativos más importantes para la actualización y discusión de la teoría y la práctica escénica en nuestro país, el XI Encuentro Internacional de Escena Contemporánea (EIEC) ha logrado consolidarse como un punto de partida para la experimentación y exploración de nuevos lenguajes estéticos.
Organizado por la compañía Teatro Línea de Sombra –codirigida por Jorge A. Vargas y Alicia Laguna– y la Coordinación Nacional de Teatro del INBA, en colaboración con el FONCA y el gobierno del Estado de Hidalgo, este año el EIEC llega a su décima primera edición y bajo el subtítulo de Transversales dio inició el pasado 28 de julio en Pachuca, Hidalgo.
Dirigido a actores, directores, músicos, cantantes, compositores, bailarines, coreógrafos, artistas plásticos, videoastas y, por supuesto a los amantes del teatro, Transversales busca explorar la interdisciplina artística, a fin de abordar las fronteras del teatro, la danza, la música, el canto, la palabra y las nuevas tecnologías en su relación con el cuerpo humano.
Como ya es costumbre, el Encuentro da relevancia a las actividades académicas con la realización de diversos talleres y dos seminarios que tienen como finalidad acercar a los artistas escénicos mexicanos a lo mejor y más representativo del teatro físico, visual y de objetos que se dan en otras partes del mundo. 
Por: Roberto Sosa —
August 1, 2008
¡Buen provecho!, se dice al inicio de un banquete, al empezar a degustar algún alimento y cumplir así con la cortesía que la sociedad nos manda. Sin embargo hay alimentos que se consumen en secreto, sin testigos y en completa soledad; es un alimento que la mayoría de los humanos no hemos probado, y que tal vez nunca probaremos. Es solo para gourmets de exquisito paladar: La carne humana.
En la escena teatral todo puede acontecer, el encuentro se da vía el Internet, el departamento de Frankie es el sitio de la reunión, Sepo será la víctima a quién el primero habrá de devorar, ambos están de acuerdo. Frankie cuida y se preocupa por Sepo; el peso corporal, la alimentación (la comida chatarra y el alcohol amargan el sabor de la carne) y las medidas deben ser las adecuadas.
El espacio escénico se llena con una mesa que es dispuesta para el banquete; las charlas entre ambos son la antítesis de una “relación normal”. Sepo intenta algo más que ser devorado; le pide que lo masturbe, le cuenta a detalle acerca de las relaciones sexuales que tienen sus vecinos del apartamento de abajo, lo provoca e induce a tener relaciones, Frankie no quiere sexo, lo dejó bien claro al contactarse en la red. 
Por: María Teresa Adalid —
July 24, 2008
Dramafest 2008 se presenta en su tercera edición hermanando a México y Estados Unidos a través de la dramaturgia.
Este Festival Internacional de Teatro, que se llevará a cabo durante el mes de agosto y septiembre en el Distrito Federal y Guadalajara -y cuenta con una inversión aproximada de 2 millones de pesos- surge con la intención de buscar un intercambio creativo y artístico enfocado a impulsar la dramaturgia nacional. Su realización se debe gracias a los apoyos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Coordinación Nacional de Teatro del INBA, el Centro Cultural Helénico, la Universidad de Guadalajara y la Universidad Iberoamericana.
Aurora Cano, directora artística y productora general de DramaFest, considera que el área de dramaturgia en México es importante y que gracias a apoyos como esta Muestra Nacional de Dramaturgia y una serie de premios que se están realizando en toda la República, la coloca en un momento idóneo para sumar esfuerzos, apoyo y difusión a la dramaturgia nacional.
En el Distrito Federal, DramaFest presentará escenificará dos obras en el Teatro El Galeón: la primera lleva por título Yellow FACE, un trabajo del estadounidense David Henry Hwang, que se presentará todos los martes, miércoles y jueves de agosto, con la actuación de Ricardo Esquerra, Miguel Conde, José Sefami, Antonio Vega, Llever Aiza, Irene Akiko, Marisol Del Castillo. 
Por: Oswaldo Valdovinos —
July 23, 2008
La mayor paradoja del hombre es su capacidad de crear artilugios de destrucción, algunos muy sofisticados y de elevado intelecto, otros más sutiles y en apariencia inofensivos, pero mucho más certeros al momento de entrar en acción.
Pero su mayor logro en esta capacidad destructiva, sin duda, es la autocomplacencia de verse reducido a la miseria y la decadencia que sólo la soberbia puede dar. De ahí que su mejor arma sea la indiferencia, ya sea a través de aspavientos y alaridos huecos, o mediante el silencio cómplice.
Tal situación puede ser denunciada desde una óptica maniqueísta o a través de la mirada irónica de quien ha horadado en las penumbras de la retorcida condición humana. Tal es el caso de Louis Calaferte, escritor francés mal conocido e incomprendido, cuyas obras de teatro son un buen ejemplo de sátiras brillantes y de un humor feroz. 
Por: Roberto Sosa —
July 17, 2008
Un divertimento, un espectáculo lúdico y cachetón, irreverente y cargado de ironía es el que se presenta en la escena teatral con un hipotético encuentro entre Super (sin el man por los derechos de autor) y Jesucristo. No es claro de donde surgió esta idea al autor, director y actor de esta puesta en escena (Richard Viqueira), para presentar – eso sí, esta original obra con un columpio de por medio-, en el escenario del Teatro Helénico. El evangelio en versión de Clark.
Pero como dicen en la Buenos Aires, vamos por partes: El evangelio según Clark es una auténtica porquería sin pies ni cabeza. Sacrílega, pero con mucho sentido del humor; con un texto inaudito, pero con diálogos inteligentes; con muy poca o casi nada escenografía, pero con excelentes actuaciones. Dinámica, y con mucho esfuerzo físico de todos los actores. En una hora con quince minutos pasan escenas inverosímiles.
Todo inicia cuando Luisa –novia de Super- muere aplastada en la casa de Clark, pero como el Superhéroe no puede vivir sin su amada, vuela alrededor del planeta en sentido contrario a la rotación para volver el tiempo atrás, pero también los héroes se equivocan y cuando detiene el vuelo, el tiempo se fue de dos mil años atrás donde encuentra a Jesús antes de la última cena. 
Por: Ana Luisa Castillo —
July 15, 2008
SURrealismo, la obra que ha ganado 21 premios internacionales, incluyendo Mejor espectáculo internacional en el Festival de Viña del Mar, regresa a México exclusivamente con 7 funciones en La Planta de Luz.
Cuando asistimos a ver una puesta en escena podemos salir del teatro de muchas formas: alegres… decepcionados… animados… indignados… asombrados y hasta deprimidos… y cualquiera de estas emociones son totalmente válidas y normales si ése era el objetivo de la obra; me parece que la única manera de decir que un montaje es un perfecto fracaso -ya sea en cine, teatro o televisión-, es cuando salimos igual que como entramos, porque no nos aportó nada.
Lo increíble es cuando una obra nos hace sentir todas las emociones al mismo tiempo, ésa es una meta que pocos pueden lograr, y Nora Fernández lo logra a través de SURrealismo, un espectáculo unipersonal que nos lleva de la risa a la reflexión en unos segundos.
SuRrealismo nos habla de la realidad que vivimos -o compartimos en mayor o menor medida- todas las mujeres latinoamericanas, las mujeres que vivimos en el sur, ya sea de este país o del continente americano. Nos pesan todavía la cultura, las tradiciones, la presión de ser mujeres –y mujeres perfectas-, porque en nosotras recae la responsabilidad de una casa, los hijos, el marido (cuando lo hay), y además el ser, la mayoría de las veces, el único sostén económico y emocional de la familia.
Tal vez para las que vivimos en las grandes ciudades nos suene un poco exagerado, pero no nos es ajeno, porque vivimos rodeadas de mujeres que están inmersas en esta realidad todos los días y que son víctimas no sólo del machismo, sino del mismo feminismo. Aún para quienes nos consideramos liberadas y civilizadas, nos es difícil zafarnos de nuestras culpas y nuestras obligaciones tanto en casa como en el trabajo. 
Por: Susana Fernández —
July 4, 2008
En contraposición a la historia oficial que tiende a presentar a los personajes históricos desde una mirada dicotómica donde sólo existe la posibilidad de ser héroe o villano, Edgar Chías humaniza al llamado Benemérito de la Américas en la puesta escénica, Benito antes de Juárez un texto donde se ve al hombre rebelarse contra el abuso de su pueblo y el racismo imperante en la sociedad mexicana del siglo XIX, un luchador que juzga y condena en base a los estereotipos de su época, irónicamente no tan alejados de nuestros tiempos.
Con la interpretación y dirección de Esteban Castellanos, la exposición de este Juárez muestra a un joven de 28 años que es encarcelado y sufre en carne propia la injusticia por su condición de indígena; el abogado -a pesar de haber sido ya diputado- es juzgado por su aspecto, considerado como un “un zopilote de levita” que levanta la voz en un mundo sordo. 
Por: Roberto Sosa —
July 4, 2008
En el inicio de esta puesta escénica los personajes no entran en ella desde un camerino o detrás del escenario, aquí los personajes llegan desde fuera, de la calle por la que usted o yo transitamos, del barrio de alguna zona marginal de esta gran ciudad; toman suya la escena no para contar una historia sino para representar la realidad.
El crack es la droga que los destruye, física y emocionalmente, pero también la sociedad hace “crack” desde sus estructuras, el país está a punto de un “crack”, en un callejón sin salida, en el tubo del desagüe con toda la mierda que esto puede acarrear. Crack, o las cosas sin nombre, es una obra que no se disfruta, porque es eso, una mierda que refleja lo podrido que esta el ser humano por dentro, lo corrompida que está la sociedad.
Escrita por Edgar Chías, Crack, o las cosas sin nombre cuenta con las actuaciones de Emma Dib, Arturo Reyes, Gabino Rodríguez, Adrían Ladrón de Guevara, Israel Ríos, Diana Fidelia y Leonardo Zamudio, bajo la excelente dirección de Martín Acosta. Se presenta del 3 al 27 de julio en el Teatro Benito Juárez (Villalongín 15, colonia Cuauhtémoc). 
Por: Oswaldo Valdovinos —
July 2, 2008
Un montaje en honor al maestro Ludwig Margules.
El poder absoluto es la madre de la corrupción, la insidia, la degradación, pero sobre todo de la estupidez y la estulticia humana, muy evidente y tan en boga actualmente en la clase política. Y si bien, dicen los que se supone que saben, las instituciones van más allá de los hombres, son éstos quienes al fin y al cabo les dan sentido; de ahí que sea absurdo afirmar que estén libres de tales males o logren sobrevivir incólumes ante dichas aberraciones.
Y si bien éste es el trasfondo de la puesta en escena de Ricardo III (Un sueño) —adaptación de Erando González a la obra Ricardo III de William Shakespeare— del cual sobran ejemplos en los tiempos actuales, sobre todo en un país con una “democracia naciente” como es el nuestro, hay otro aspecto que sobresale por su concepción íntima: el acto creativo del actor.
Protagonista de su propia versión, Erando González plantea en este “sueño” las tribulaciones de “un actor que piensa, imagina, ensaya y construye a un Ricardo que, a la vez, piensa, imagina, ensaya, construye su propia tragedia”.
A partir de estas dos premisas y de la idea, literalmente, del teatro dentro del teatro (lo cual logra perfectamente al estar el público en el escenario, donde prácticamente no hay nada que lo separe del actor) Erando González da un sentido renovado y bien estructurado de lo que se puede hacer con un texto shakesperiano.
Si bien Shakespeare construyó este drama histórico a partir de la vida y tragedia del Rey Ricardo III, personaje que vivió en el siglo XV y protagonizó la Guerra de las Rosas, enfrentamiento entre nobles ingleses que siguió a la derrota británica frente a los franceses en la Guerra de los Cien Años (combate entre las casas de York —familia a la que pertenece Ricardo III— y la de Lancaster, que duró treinta años y resultó favorable para esta última, surgiendo la dinastía de los Tudor), en voz de González se ve a un mismo tiempo al actor en el proceso de creación, pero también a los personajes encarnados tanto por el mismo actor como por diversos elementos a los que González da vida a la manera de un titiritero. 
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