Con la participación de la soprano Irasema Terrazas, el tenor Oscar de la Torre, el barítono Guillermo Ruiz y más de 250 actores en escena, el pasado 20 de noviembre tuvo lugar en el Auditorio Nacional uno de los espectáculos corales más reconocidos a nivel mundial, Carmina Burana del compositor alemán Carl Off, pieza que en 2007 cumpliera 50 años de existencia.
En la única presentación del espectáculo el público disfrutó de la Obertura de Los maestros Cantores de Nuremberg, de Richard Wagner (1813-1883), pieza con la que la Orquesta Internacional de las Artes diera inicio a la función. Dicha obra es considerada como una ópera nacional alemana, debido a que en ese año de su creación se daba la unificación germana bajo el gobierno de Bismarck.
En esta ocasión la Compañía de Danza Contemporánea de Cuba fue responsable de la parte dancística como conjunto. En la propuesta de corte contemporáneo dirigida por Miguel Iglesias y George Céspedes es notable la interpretación de la sátira y la crítica al poder, construidas por movimientos complejos y citadinos.
Rasta Thomas del Ballet Kirov, Herman Cornejo del American Ballet Teathre, y Yoel Carreño del Ballet Nacional de Cuba, fueron los solistas invitados que participaron en esta parte dancística, quienes mostraron tener grandes habilidades creativas en el espacio escénico, ya que su propuesta individual le dio un toque dramático y enigmático a la obra.
A su vez la Orquesta Internacional de las Artes y un coro de más de cien voces bajo la dirección de Leo Krämer, miembro de la Sociedad Filarmónica de San Petersburgo y director del Festival de los Días Internacionales de la Música de Speyer, en la región de Renania Palatinado, Alemania. llevaron la parte musical de la historia.
Los mismos hicieron que el público disfrutara de aquellas piezas musicales que se remontan a los siglos XII y XIII, en tiempos en los que la vida era muy dura y se trabajaba con la luz natural de día, en los que el ser humano vivía en comunidades y gran parte de ellos se dedicaban a la agricultura y por lo tanto tener fe en la naturaleza.
Coreógrafos y bailarines crearon un concepto moderno muy bien fusionado con la música, teniendo en cuenta el propósito original de la obra, que según el autor consiste en “ser una serie de canciones profanas para ser cantadas por solistas y coros con acompañamiento de instrumentos e imágenes”.
Cabe destacar que esta función fue a beneficio del Internado Infantil Guadalupano, A.C., el cual se dedica a rescatar a niños de la calle que por diversas razones se ven envueltos en situaciones precarias y peligrosas. Dicho internado “tiene la finalidad de que estos niños se superen y logren ser hombres de bien”, en palabras de Francisco Flores, que tiene a su cargo la dirección del Colegio.
La presentación de Carmina Burana en el Auditorio Nacional, una obra musical espectacular que con la visión de Miguel Iglesias y la interpretación de la Compañía de Danza Contemporánea de Cuba encabezada por los solistas invitados llevó la música de Carl Off a una visión dancística diferente a lo que cotidianamente se ha visto en México.
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