Los hermanos Connor regresan a su casa después de sepultar a su padre, los acompaña el Padre Welsh (Sergio Zurita). Coleman Connor (Andrés Montiel) asesinó a su padre al dispararse por “accidente” la escopeta que tenía en sus manos, Valene Connor (Antonio Vega) es cómplice del “accidente”.
La discusión en grupo es a través de una botella de whisky, interrumpida en solitario por Girleen Kelleher (Sophie Alexander-Katz) con botellas de licor, que les vende de manera clandestina. El odio y el rencor entre los hermanos es patente en la escena, el sacerdote apela a la reconciliación, Girleen roba la atención de los consanguíneos.
El excelente texto Martin McDonagh se desborda en el escenario, los personajes son sólidos y bien estructurados desde la dramaturgia del autor. El oeste solitario es una comedia de negra que provoca la carcajada y la reflexión; las emociones negativas mueven a los personajes que son interpretados de forma magistral por este grupo de actores. Cabe destacar el duelo de actuación entre Andrés Montiel y Antonio Vega.
Con la dirección escénica de Aarón Hernández Farfán, El oeste solitario se presenta en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, con el apoyo de la Embajada de Irlanda, Sebastián Sánchez Amunátegui y Maziozare Producciones. La obra es parte de la llamada Trilogía de Leenane, formada por La reina de la belleza de Leenane y El cráneo de Connemara.
De origen británico-irlandés, Martin McDonagh, es autor entre otras obras de La reina de Leenane, El teniente de Inishmore y The pillowman, piezas ya estrenadas en México; asimismo, es creador de Six shooter, cortometraje que le valió el Oscar en 2006. Habrá que recordar que El oeste solitario tuvo presentaciones en 2006 en los teatros Casa de la Paz y La Capilla.
Volviendo a la obra, los hechos se desarrollan a partir del “accidente”, Colleman mató a su padre por cuestionarle su peinado, la manera de acomodar sus cabellos determinó la muerte de su progenitor, Valene promete guardar silencio a cambio de la firma de su hermano, donde le cede su parte de la herencia, situación que los confronta en todo momento; Valene colecciona vírgenes en miniatura para alcanzar el cielo, Coleman guarda resentimientos.
El Padre Welsh busca en el alcohol una salida. Los acontecimientos en Leenane lo ponen en predicamento: asesinos que gozan de impunidad; todo el equipo femenil de futbol que él dirige, es expulsado al inicio del partido; Girleen se le insinúa abiertamente; uno de sus feligreses se suicida en un lago cercano y por si fuera poco, los hermanos Connor están a punto de matarse. Es así que con su nuerte buscará redimir a su “rebaño”, pero sobre todo a los Connor.
El oeste solitario mueve al espectador, desde la risa hasta lo más profundo de la conciencia; el odio, el rencor, el amor de hermanos escondido en el fondo de las emociones, el amor y desprecio por las cosas materiales llevadas a ultranza y una escenografía toda revuelta al final de la obra… como nuestras conciencias.
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