Entre los tenores italianos que dejaron su huella en México, a pocos se puede presumir el haberles reciprocado con buenos augurios y éxitos que marcan carrera. Entre 1948 y 1952, el tenor siciliano cantó en Bellas Artes, por primera vez, grandes roles que conformarían su repertorio y su discografía, dio muestras también del temperamento volátil y errático que lo conducirían a la decadencia de su canto y dejó para la posteridad eso que los fanáticos e historiadores llaman momentos cumbre, highlights o como se prefiera decir.
Nacido en Motta Santa Anastasia, cerca de Catania, Sicilia, el 24 de julio de 1921, Giuseppe di Stefano vivió una agitada juventud con servicio militar en tiempos del Duce y escapada a Suiza en medio de la Segunda Guerra Mundial donde entró en contacto con Otto Ackermann.
Logró tempranos contratos en la Scala y el Metropolitan de New York y fue, por más de una década, el tenor consentido de ambas casas de ópera, en momentos en que la competencia superaba lo imaginable en nuestros días.
Fue de los pocos en presumir el do de pecho, una musicalidad envidiable a contrapelo de una afinación no siempre perfecta y un histrionismo efectista que pasaba de las tablas a la vida real sin un deslinde preciso.
Cantó con las y los grandes de su época, desde Antonieta Stella y Magda Olivero hasta una joven Renata Scotto, pasando por Tebaldi, Simionato, Barbieri, Milanov, Nilsson, De los Angeles y Callas con quien se le asocia en los mejores momentos y los más lamentables en la carrera de ambos.
En México cantó en el Palacio de Bellas Artes -principalmente con Callas- y en el Teatro Florida de Monterrey con Simionato. En los años 70, realizó con Callas una gira de conciertos casi mundial en la que no se incluyó México y de la que hay testimonio apto para nostálgicos de las que serían sus últimas actuaciones a manera de pareja romántica de la lírica con delirantes devaneos en la vida real.
A fines de los 70 o principios de los 80 si la trivia no falla, cantó la opereta El país de las sonrisas de Lehar al lado de Rocío Banquells en el desaparecido Cine Chapultepec ¡¡¡¡ Décadas más tarde, se le rindió un homenaje en monumental cine de la Colonia Condesa.
De sus actuaciones en Bellas Artes junto a Callas en 1952 , algunas fueron grabadas, otras son, simplemente, leyenda: I Puritani, La Traviata, Lucia di Lammermoor, Rigoletto y, por último, Tosca. Qué tiempos aquellos…
El 3 de marzo, a los 87 años, Di Stefano falleció en Milano. La caza de su abundante y disímil pero siempre singular discografía apenas comienza.
Si quiere conocer más acerca de la vida y trayectoria de Giuseppe di Stefano, visiteel sitio oficial del gran tenor italiano: www.giuseppedistefano.it
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