Romántica clausura del XXXV Festival Internacional Cervantino
Guanajuato, gto.- Levantando suspiros entre los asistentes, Eugenia León cantó durante la Clausura del 35º Festival Internacional Cervantino dedicando sus melodías a los corazones rotos, los desposeídos y los mineros. Versátil, emotiva y plena de talento y experiencia escénica, interpretó fandangos, rancheras, tango y otros temas con su estilo y variaciones melódicas que impregnan de nueva vida a canciones del ayer. Entre las variaciones que la cantante proporcionó al público estuvo Fallaste corazón, en una creativa versión de jazz.
El público eufórico coreaba los temas, la noche se fue alargando, y con la intimidad que se creó entre artista y público vendrían los temas míticos de José Alfredo Jiménez. Cuando vuelvas conmigo, Vamónos y otras para cortarse las venas. Estas darían el paso al término de la tragedia de amores con el tema de Esteban Navarrete, La mesera.
Tras esta canción se pasaría del llanto a la alegría con el tema El ratón vaquero, de Francisco Gabilondo Soler, “Cri-Cri”, que provocó una inmediata algarabía y respuesta hilarante, nostálgica y a la vez festiva entre el público que expectante apreciaba a la cantante en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas.
La parte programada terminó con el tema de Fito Paez: Yo vengo a ofrecer mi corazón a las 9:45 pm. Entonces, ante los coros y solicitudes de la multitud reunida, Eugenia León regresó al escenario, y acompañada de el pianista Miguel Vilicaña, el bajo Jesús Sánchez, Joseph D´Etienne en la trompeta, Leonardo Soqui con el acordeón y Fernando Meza en la batería, los músicos que la acompañan en su actual aventura musical, entonaría su clásico, Luna.
Tras este tema, dedicaría Paloma a los desposeídos, y criticaría a “aquellos vende patrias y traidores que habitan esta tierra de Guanajuato”, haciendo alusiones a Vicente Fox. Después volvería al escenario y entonaría No todo está perdido. Tras este tema se apagarían las luces y el cielo se iluminaría con fuegos artificiales dando la bienvenida a Cataluña como país invitado para la XXXVI edición del Festival Internacional Cervantino, a realizarse en 2008.
La gente se retiró visiblemente emocionada, aún entonando las melodías que León impregnó la última noche Cervantina de este año, manteniéndolas vibrantes aún en sus oídos. Una vez más comprobamos que Dios existe.
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