Del 2 al 30 de octubre, once compañías reunidas en un encuentro entre las diferentes generaciones y trayectorias que hablan de lo que sucede con el flamenco en nuestro país.
Identificados con la cultura española, porque forma parte de nuestras raíces e idiosincrasia, el flamenco es una de las tradiciones que dejó una profunda historia en el movimiento dancístico de México… Bailaores y cantaores guardan un mundo donde los diversos ritmos, estilos y palos reflejan formas singulares llenas de algarabía y emoción.
Maestros, alumnos y público convivirán en esta Temporada que ha evolucionado a través de las necesidades escénicas de los grupos que representan esta tendencia tan añeja, y que hoy, así como mantiene la pureza de sus raíces, al mismo tiempo, sin dejar las bases de este arte, busca nuevas aportaciones entre las corrientes vanguardistas del espectáculo del siglo XXI…
Con el alma desde el tablao, lenguajes disímbolos que al igual que hablan sobre lo que tiene que decir la muerte, se suman al grito de todos aquellos que quieren salvar al planeta de las calamidades que está padeciendo o, llegan a los extremos de proponer un performance con música pop que no deja de lado esa pasión flamenca; o algún coreógrafo se inventa una propuesta que da vida a los personajes de sus cuadros, otro con la dramaturgia enfoca de diferentes maneras el dolor físico, exponiendo la soledad de una vieja bailaora, o porque no se puede plantear la historia de una nave que se ve detonada por misiles y armas nucleares que van debilitando a sus pasajeros… Todos las historias se valen, al fin que el tema nunca opacará la injundia flamenco.
“Con el alma desde el tablao, una temporada en el que comulgan compañías de gran trayectoria dentro de la danza flamenca y exponentes experimentados, semilleros de las nuevas generaciones, con agrupaciones más jóvenes que se encuentran consolidando su camino dentro de este arte. Un ciclo que identifica la sensibilidad que encierra este género, donde las danzas y bailes que se ejecutan muestran la alegría de vivir intensamente, experimentando diversos sentimientos que van directamente al alma del espectador, haciéndolo vibrar y disfrutar de un arte que se mantiene vivo, y que cada día adquiere mayor número de seguidores”, Alejandra Adame, titular de la Subcoordinación Nacional de Danza del INBA.
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