El Milagro presenta en este último bimestre del 2010, un ciclo llamado Teatro Emergente, en este marco donde se incluyen estrenos y reestrenos, se presenta la realización de cinco lecturas dramatizadas. Así en este espacio teatral, se estrenan los trabajos de dramaturgos y directores jóvenes que vienen a aportar nuevas ideas al quehacer teatral de la ciudad. Los horarios son a las 20:30 horas, Teatro El Milagro, Milán # 24 Colonia Juárez, Ciudad de México.
Este ciclo arrancó el 3 de noviembre con la lectura de la obra Antes de partir, de Aída Andrade Varas, con la dirección de Aureliano Castillo León y la participación de Tania Ángeles Begún, Óscar Olivares y Gerardo Ochoa.
El 10 de noviembre se presentó Anatomía de la gastritis, con texto de Itzel Lara, dirección de Daniel Alberto Victoria y un elenco conformado por Maricela Peñalosa, Manuel Cisneros, Daniela Flores y Nallely Aguilar.
El ciclo continuó el 17 de noviembre con El signo de Babinski, texto y dirección de Alejandro García. La participación actoral estuvo a cargo Rodrigo Espinosa, Daniel Meza Junco, Gabriel Soberón, Valentina Martínez Gallardo, Marco Norzagarán, Gisela García Trigos y Fernando Lomelí.
Para este 24 de noviembre se presentará la obra Otra Electra, texto y dirección de Edith Ibarra, en los roles principales están Rosa Marta Fernández (madre), Pilar Padilla (Electra) y las voces de Carmen Herrera, Inés Ópez de Arriaga y Diana Laura Otero.
El 1 de diciembre se presenta JOB (Queja en tres voces para hacer silencio y nada) de Enrique Olmos de Ita, dirección de Daniela Flores Serrano y la participación de Sheila Flores, Jorge León y Rodolfo Nevárez; voz en off Liliana Guerrero y José Juan Cabello.
El ciclo concluye el 8 de diciembre con la presentación de los libros: La muerte de Büchner de Edén Coronado; Santificarás las fiestas, de Conchi León; Cuerdas de Bárbara Colio; Mara o de la noche sin sueño, de Antonio Zuñiga; y Hitler en la memoria, de Noé Morales Muñoz, en la presentación de estos textos, se contará con la presencia de los autores y de Edgar Chías.
Cabe señalar la importancia de Teatro Emergente, ya que en esta dinámica, se acerca al público el proceso de una puesta en escena, es decir el espectador es testigo de la tarea tan importante como lo es una lectura de un texto en proceso de ser montado a un escenario teatral.
Si bien no se tiene montada una escenografía, no se cuenta con el vestuario y la iluminación es la normal que se utiliza en este espacio, lo importante está ahí, el texto dramático del cual parte y es fundamental el quehacer teatral.
Para el público que no ha tenido la oportunidad de presenciar una lectura dramatizada, este es el momento de ver en un espacio vacío, con los actores sin caracterización, una acción tan importante y trascendental porque situa el ejercicio entre director y actores al leer la obra antes de subir al escenario; en este proceso se puede apreciar en toda su dimensión el trabajo del autor, el énfasis que el director de escena le da a la pieza y el desarrollo actoral que viene a complementar todo lo anterior.
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